22 de agosto de 2007

APUDEPA y la Estación de Canfranc


Fotografía extraída de apudepa.blogia.com

Como dicen Ester y Firenze en el anterior post, ¿quién nos salvará de nuestros salvadores? Esto viene a cuento de la última iniciativa de APUDEPA sobre la intrincada y más que discutible intervención de nuestros gobernantes en la Estación de Canfranc. Las gentes de APUDEPA, como muchos otros colectivos y asociaciones de diverso signo vienen haciendo desde hace tiempo, se han decidido por fin a venir a salvarnos de nosotros mismos. Van a sensibilizarnos, eso para empezar. Van a intentar que los malos de la película dejen de hacer fechorías y cuenten con nosotros, pobres habitantes del valle, para cualquier proyecto de intervención sobre la Estación. Afortunados nosotros, ignorantes como somos, de poder contar con mentes tan lúcidas que nos ayuden a caminar por el buen camino.

Siendo concejal me opuse desde un primer momento al proyecto de este arquitecto para la rehabilitación de la Estación de Canfranc. Aquello me costó discusiones, ninguneos y muchos disgustos. Lo hice públicamente y todos cuantos me conocen saben que así fue. También todas las gentes del pueblo. He compartido con APUDEPA en numerosas ocasiones sus criterios sobre intervención en el patrimonio cultural en éste y en muchos otros casos. Pero cuando asociaciones de este tipo emprenden actuaciones como ésta, pierden para mí toda credibilidad.

En primer lugar (y sé que esto es una tontería, pero estoy harto) me molesta ver escrito en los carteles que han colgado por ahí el nombre de "CANFRÁN". Gentes tan ilustradas provenientes del mundo universitario deberían saber ya que el nombre autóctono, original, no "castellanizado", es Canfranc. El Benasc antiguo se transformó en Benasque, como Canfranc habría derivado en Canfranque de haberse dado el mismo proceso. Escribir Canfrán es, cuando menos, una manifestación de ignorancia absoluta. Lo de "Canfrán Gara" u "Os Arañons" ya no tiene nombre...

En segundo lugar, la polémica sobre el proyecto de intervención en la Estación de Canfranc lleva años sobre el tapete. Hace muy pocos meses ha habido elecciones municipales, y en un pueblo como Canfranc todos nos conocemos, sabemos de qué va cada uno y conocemos las diferentes posturas y opiniones con respecto a ese asunto. La gente ha votado. Y les aseguro que a nadie le interesa más el asunto que a las propias gentes de Canfranc, personas normales y pensantes, con sus ideas y sus criterios, como todas las demás personas del mundo. Nadie tiene que venir a salvarnos de nosotros mismos. Obviar la importancia de ese resultado electoral y pretender que somos engañados y manipulados y que por ello es necesario acudir rauda y velozmente a "sensibilizarnos" o "concienciarnos" de algo, resulta vergonzoso y hasta ridículo. La gente es menos tonta de lo que muchos piensan.

Y en tercer lugar, siempre me parecerá triste y lamentable el modo en que se ha actuado en la Estación. Más que un proyecto de rehabilitación, el de Pérez Latorre es un proyecto de transformación absoluta de un BIC que cuenta con el incomprensible beneplácito de la Comisión Provincial de Patrimonio. Me parece que lo que se ha destruido y perdido ya a estas alturas es una barbaridad. Pero sabemos opinar solitos. Sabemos discutir solitos. Sabemos oponernos solitos a lo que no nos gusta. Vengan si quieren, señores y señoras de APUDEPA, a hablar, a discutir, a apoyar lo que deseen o luchar contra lo que no les guste. Sus argumentos son absolutamente respetables y muchos de ellos los comparto personalmente. Pero no acudan aquí a salvarnos de nada ni de nadie y, mucho menos, de nosotros mismos.

14 de agosto de 2007

Sobre desarrollo


De nuevo voy a hacer referencia al blog de Lamima. En él encontré ayer algunos comentarios a uno de sus post que me animan a opinar sobre un tema controvertido.

En primer lugar hay que acabar con ciertos mitos. Trataré de ser claro:

1.- La mayor presión humana que jamás han recibido los Pirineos fue durante los siglos XVIII y XIX con una super población importante tanto de personas como de ganadería. Ello tuvo como consecuencia una explotación al límite de los recursos naturales, por ejemplo de los bosques. Sólo hay que ver cualquier fotografía de principios del siglo XX de cualquier pueblo pirenaico para observar a simple vista el deteriorado estado de la masa forestal de sus alrededores. Hacía siglos que los bosques pirenaicos no gozaban de la salud que tienen en la actualidad.

2.- Una de las principales características del espacio pirenaico es haber sido desde tiempos prehistóricos un entorno de montaña ampliamente humanizado. Innumerables yacimientos arqueológicos dan fe de ello. No podemos concebir los Pirineos excluyendo de ellos la actividad humana. Desde siempre, y en cualquier espacio natural, la humanidad se ha adaptado a los recursos que le ofrecía el entorno para establecerse y sobrevivir. El que los Pirineos estén de moda y a nuestros ojos sean más bellos, no significa que objetivamente tengan más valor que la ribera del Ebro o el desierto de los Monegros. Tratar de hacer de ellos un espacio "natural" en el que la actividad humana esté vetada para acallar nuestra conciencia neo-ecológica de humanos urbanitas del siglo XXI (entre los que me incluyo) es, cuando menos, hipócrita.

3.- A partir de la década de los 60 se viene produciendo a mi entender un auténtico cambio de civilización en las sociedades occidentales. Sólo hay que ver que desde la prehistoria hasta los años 40-50 del siglo XX la humanidad se ha desplazado por caminos y en caballerías o, como mucho, en carros. No es hasta el siglo XIX cuando con la construcción de los primeros caminos para carros o carreteras llega los carros a los Pirineos. Ese cambio de civilización, que se agudiza a partir de los años 90, está siendo de tal magnitud que aún nos encontramos en un proceso de adaptación. Y en todas las zonas rurales, sobre todo en las de montaña, ese proceso está siendo crítico. Baste decir, a modo de ejemplo, que los padres y abuelos de quienes ahora han matado a la última osa pirenaica y que son considerados asesinos despiadados, fueron en su día auténticos héroes, como queda reflejado en las páginas de los diarios de la época disponibles en las hemerotecas. La desaparición de las economías tradicionales (agricultura de montaña, ganadería, comercio) lleva implícita una crisis de las tradiciones, usos y costumbres provocando la venta de propiedades que es a su vez caldo de cultivo para especuladores y listillos, quienes aprovechando el vacío legal existente y la ingente demanda de espacios "auténticos" y naturales para el descanso de las sociedades urbanas, hacen su agosto llenando los pueblos de ladrillo y cemento.

4.- Esa muerte de las formas de vida tradicionales obliga a los habitantes pirenaicos a buscar nuevos modos de supervivencia, empezando por vender a precio de oro lo que en su día fueron fincas rústicas que apenas tenían valor económico. Y el montañés, por qué no decirlo, se vende. Es cierto que hoy por hoy el turismo es el único modo de vida conocido que se puede asegurar que es eficaz y con futuro, lo cual por supuesto no quiere decir que sea el único posible. El verdadero drama de los Pirineos es su despoblación humana. No es necesario recordar que en el Pirineo y Prepirineo de Aragón se halla la mayor cantidad de pueblos abandonados de Europa. Y que muchas comarcas de otras zonas de los Pirineos están sufriendo en la actualidad un proceso de envejecimiento y despoblación que comienza a ser dramático y preocupante, como por ejemplo en el Valle de Aspe, en Francia. Es un hecho constatable y una realidad objetiva y comprobable que los únicos pueblos y comarcas de los Pirineos donde la población aumenta y las escuelas crecen (aunque sea a ritmo lento) son aquellos que cuentan con infraestructuras y actividades suficientes para desarrollar un turismo más o menos continuado a lo largo de todo el año. Nos guste o no, eso es una realidad. Sirva a modo de ejemplo el caso de Canfranc donde en los últimos años el número de alumnos en la escuela pública ha aumentado casi en un 50%.

5.- El modelo de desarrollo urbanístico por el que se ha apostado en la vertiente sur de los Pirineos me parece demencial pero imparable. Ninguna política meramente local puede hacer nada por frenarlo o evitarlo. Ninguna política local en estos pequeños municipios puede hacer nada por fijar población ni por reducir el precio del suelo. Ni siquiera la construcción de viviendas de protección oficial garantiza la consolidación de la población y mucho menos su crecimiento. Pueden existir políticas locales que ralenticen el crecimiento descontrolado de urbanizaciones sin sentido o que suavicen el impacto de un crecimiento desmedido, pero no lo evitan. La mejora de las infraestructuras consiguen acercar los Pirineos a las grandes urbes proporcionando un mercado de turistas de enorme potencial. Pero también acercan a los habitantes pirenaicos a zonas con más oportunidades de trabajo, con más vida, mejor clima, etc. A la hora de criar a unos hijos el 80% de las familias siempre preferirán vivir en Jaca o en Oloron que en Canfranc o en Urdos, por mucho que haya viviendas de protección oficial en alguna de las dos localidades pirenaicas.

6.- A pesar de las barbaridades urbanísticas, de la especulación, del ladrillo y el cemento, de la carestía de la vida, de la destrucción del paisaje y la arquitectura popular, a pesar del feísmo consolidado, de la pérdida de identidad, costumbres y tradiciones, podemos afirmar que en Canfranc hay vida, que en Benasque hay vida, que en Sallent hay vida, que en Panticosa hay vida, que en Biescas hay vida, que en Villanúa hay vida. Y no me refiero a turistas o veraneantes. No. Hay escuela, hay niños, hay jóvenes, hay actividades, hay movimiento, hay alegría. Ojo, insisto, me parece demencial, incluso deleznable, el modelo seguido, pero la realidad es rotunda. Los hechos son concluyentes. Prefiero un valle pirenaico con escuelas abiertas, hoteles y bares, pequeñas empresas, comercios y tiendas, feo pero vivo... que un valle bucólico y hermoso plagado de pueblos abandonados. Hace falta que venga gente en invierno y en verano, mucha gente. Hace falta la gente para que los que estamos no nos veamos en la obligación de largarnos. Y a partir de ahí, desde ese punto y viviendo aquí, seguir intentando mejorar en todos los sentidos, racionalizar el desarrollo, tratar de frenar la especulación y el sinsentido urbanístico y "desarrollista" con acciones claras y compromisos activos, sabiendo que nuestro mayor valor de futuro son nuestras gentes y nuestro entorno, intentando rectificar errores y volviendo a hacer de este espacio pirenaico un lugar único, equilibrado, adaptado a los nuevos tiempos, racional, hermoso, habitable, natural y humano (que es lo mismo).

7.- La primera preocupación es, como digo, que quien está no se vea en la obligación de marcharse. Dado que hoy por hoy el único sector que puede conseguir eso es el turismo, lo esencial es que venga mucha gente. En segundo lugar hay que conseguir que vengan más a quedarse. Eso es más peliagudo. Para ello son necesarias políticas autonómicas y estatales de gran entidad. Es necesaria una apuesta clara, sin fisuras, sin medias tintas, por el desarrollo rural en sentido amplio. Y yerran quienes consideran que ese desarrollo debe basarse en las urbanizaciones, autopistas de montaña y macroestaciones de deportes de invierno. Pongamos como ejemplo una vez más Canfranc. A mi modo de ver el único modo que sería efectivo para hacer que la gente de Canfranc no se fuera a vivir a Jaca y que cada vez se instalara más gente a vivir allí sería que Canfranc recuperara lo que verdaderamente fue su origen y lo que la mantuvo viva y activa hasta principios del siglo XX: los privilegios fiscales, es decir, la exención de impuestos. Exenciones importantes para personas físicas y empresas. Exenciones del IRPF, del IVA, exenciones en el IBI y en el impuesto de matriculación, por ejemplo. Que los coches dejaran de ser artículo de lujo. Es decir, Canfranc de nuevo como Campo Franco, como lugar libre de impuestos. Pero como digo, para ello son necesarias políticas a gran escala que apuesten por futuros de ese estilo. Sólo así, de modo que en el bolsillo del ciudadano se notase verdaderamente y mereciera la pena vivir en Canfranc, podría consolidarse de verdad una población estable, importante, que permitiese a su vez la creación o aparición de nuevos sectores de producción económica que diversificaran la actividad, la generación de riqueza y la posibilidad de nuevos empleos.

He dicho. ;-)

La foto es de Juan Sol y está extraída de www.meteored.com

11 de agosto de 2007

Leo, Cristina e Iván


Juliané (o Don Julián para los "forasteros") siempre dice que los hosteleros nos quejamos demasiado, que siempre estamos llorando. Y probablemente no le falta razón. En todo este año que llevo con el blog pocas veces he contado cosas buenas, divertidas, alegres o positivas de todo lo que a mí me ha aportado hasta el momento esta aventura. Y lo cierto es que han sido muchas. Pero de entre todas, sin duda y como siempre, es la gente que uno conoce lo que más merece la pena. El mundo está lleno de hijos de puta, pero también de gente brillante, interesante, amable, divertida. Personas como Pepe, Ana, Nacho o Carmen, que ya antes que clientes son por supuesto amigos; gente como Lamima, Inde, o el inefable Estalentao y familia a quienes ya voy a hacerles abono de temporada; Chus y Rosa que tienen casa en Borce... O, por supuesto, toda la gente de aquí: Laurence, Thierry, Gregory, M. Pierre, Christelle, Hervé, Marcel... Son sólo una pequeña muestra de las gentes que han pasado por aquí y siguen pasando, o trabajan aquí. A todos ellos los he conocido en el hotel o desde que tengo el hotel. Sí, han sido muchas las alegrías, muchas las cosas para contar.

A los últimos que nos han alegrado la vida los hemos conocido esta semana pasada. Iván y Cristina vinieron a pasar una semana al hotel con su pequeño Leo, un bebé de tres meses. La segunda noche que estaban aquí Leo se puso malo por la noche con 40º de fiebre. Le indiqué a Iván el modo de llegar al médico de urgencias de Canfranc Estación, pero al rato regresaron al hotel con cara de preocupación y susto. El túnel estaba cerrado y se dieron media vuelta. Les dije entonces que podían llegar por el puerto de Somport, pero volvieron a regresar de nuevo pasado un tiempo. Era tal la densidad de la niebla que había en la carretera del puerto que no se atrevieron a continuar y se dieron media vuelta. Cuando salí de mi habitación Iván tenía una cara de desesperación y de angustia que me helaron el alma. Y sin dudarlo me volví a vestir, subí al volante de su furgoneta y les llevé al médico. Regresamos al hotel sobre las 2:30h de la madrugada. Iván y Cristina se deshacían en agradecimientos, la médica de urgencias le recetó a Leo algo para bajarle la fiebre y todo se quedó en el susto y los nervios. Como agradecimiento me sorprendieron al día siguiente con una cesta de regalo en la que había buen cava, mejor vino, excelente whisky, chorizo y salchichón de Guijuelo, quesos de oveja y de cabra... en fin. Me sentí abrumado.... pero ahí están, el pequeño Leo, Cristina e Iván, de esa gente sencilla y amable que da gusto que vengan a tu casa.

10 de agosto de 2007

No hay gente


No hay gente este verano. Dicen que todo está al cincuenta por ciento. Se trabaja a medias. Propietarios de hoteles, de restaurantes, de bares, distribuidores, repartidores, trabajadores del sector... todos dicen lo mismo: no hay gente. Hacía años que no se veía un agosto como este. Ya empezó flojeando el verano pasado. El invierno lo tenemos clavado en la memoria por la ausencia total de nieve. Y este verano vuelve a jugarnos una mala pasada. El tiempo sigue jugando a tomarnos el pelo, y hoy a las nueve de la mañana, había 9 grados en Jaca, siete en Canfranc, ocho en Urdos y cinco en el Somport. Hacía verdadero frío. Hay quien dice que en Jaca hay doce o catorce negocios hosteleros que se traspasan. Las terrazas no funcionan. No se ve alegría y hoy viernes no es difícil encontrar habitaciones libres en cualquier lugar cuando todo debería estar a reventar. Todo el mundo le echa la culpa a las hipotecas, pero en esta parte de Francia todo está igual y no existe el problema hipotecario de España. Aquí tampoco hay gente. El camping de Urdos está medio vacío, como el otro hotel del pueblo. Y yo estoy como todos: penando. Pero de buen humor. No sé si es resignación o pasotismo. Haré lo que pueda. Aguantaré hasta donde pueda. Tengo buena gente trabajando y estoy contento. Más, no puedo hacer.

Una nota de humor en la imagen para alegrar el alma... ;-)

7 de agosto de 2007

Pays Basque


¿Kale borroka en Francia? En Soule, una región del País Vasco, esta noche han ardido dos coches y una casa y, según nos informa La République des Pyrenées, en la fachada de la misma ha aparecido la inscripción "el País Vasco no está en venta". En el diario hablan directamente de atentados. Se preguntan por esta violencia gratuita e inexplicable, y añaden que, según parece, los coches portaban matrícula de París aunque sus propietarios son souletinos y trabajan y viven en la capital francesa. Todos los años por vacaciones regresan a su tierra natal.

El País Vasco forma, junto con el Bearne, el Departamento (provincia) de los Pirineos Atlánticos (64).

3 de agosto de 2007

1 año


El 20 de julio este blog cumplió un año. Hay en él 167 entradas, sin contar esta última. Empecé a escribir sin estar seguro de lo que pretendía, y sigo sin estarlo. Simplemente sé que me viene bien hacerlo. Repasando textos antiguos a veces se me pone la piel de gallina. No ha sido un año fácil. En esta bitácora abrí mi corazón sin pensar en nada más, no sé si en ocasiones demasiado. Es fácil romperse y desnudarse desde el anonimato, pero en este caso me muestro con nombre, datos y fotografía, y soy consciente de la cantidad de ojos conocidos que se clavan en estas letras a veces con expresión de sorpresa. Desde la intimidad de mi salón y mi portátil, o desde la algarabía del ordenador del bar, han resbalado por la punta de mis dedos hasta esta pantalla deseos, sensaciones, sentimientos y frustraciones que siempre dudo si debo airear. Hay también textos banales, historias cotidianas, relatos triviales. Hay mucho de mí.

La blogosfera y la red me han ofrecido este año sobre todo compañía. He conocido gente nueva a través de este medio. Y supongo que también llegará el momento del cierre, de echar la persiana, de despedirme. Pero no ahora. Nada me condiciona negativamente para dejar de seguir plasmando aquí lo que me salga del corazón o de la piel. Y no estoy cansado. Muy al contrario, la escritura es un desahogo, es una diversión, es casi una necesidad. Ninguno de los problemas que a lo largo de este año han sido vomitados en este cuaderno se han cerrado por completo. Es cierto sin embargo que estoy más fuerte y sereno, y que la asunción de la realidad y la toma de decisiones me han permitido al menos disfrutar de cierta estabilidad, calma y esperanza. El mundo no se para. Y no estoy solo.

Toca seguir caminando aunque duelan los pies. Un descanso a tiempo y un buen masaje, un puñado de sonrisas, un pedazo de aire compartido y alguna que otra mirada cómplice son suficientes para seguir.

Gracias a todos los que habéis estado, los que estáis.

La imagen de arriba la firma Artur Sokolowski


2 de agosto de 2007

Christelle y Gregory



A Gregory lo conocí el año pasado cuando trabajaba de camarero en el resturante. Me pareció un tipo serio y, dentro de su juventud, muy responsable. No hablaba una palabra de español y entenderse con él no resultaba fácil. Yo le llamaba Mc Gregor, ya que pronunciar su nombre en francés es una de las cosas más difíciles que puede intentarse. Pronto me enteré de que su verdadera profesión es la de cocinero, que estudió en París y en Oloron, y cuando decidí volver a ofrecer comidas en el hotel llegamos a un acuerdo para que trabajara aquí. Sobre todo me gustaba las ganas que tenía de trabajar, la ilusión que transmitía y que su idea sobre lo que había que hacer se asemejaba mucho a la mía. Poco a poco Don Gregorio (pronto habrá que llamarle así) se va soltando la melena, y de vez en cuando nos sorprende con unas tartas, como esta de albaricoques que aparece en la fotografía, que quitan el hipo. Las hace también de arándanos, de manzana... Pero su plato estrella es la "Dorada a la Murciana" ;-)

A Christelle la conocí hace años. Trabajaba en la estación de esquí de fondo del Somport en invierno y en el camping de Urdos en verano. Por diversos motivos abandonó aquello y el verano pasado se fue a hacer fortuna como camarera de restaurante en Biarritz. Pero le eché el ojo pronto y le propuse venir aquí a partir del mes de septiembre. Ella prefería trabajar en el valle, que es donde vive su familia. Desde entonces está conmigo. Hace de todo. Me sorprende su capacidad de trabajo y su energía. Es además una mujer con carácter y con una simpatía desbordante y natural de cara a los clientes. Conoce bien su trabajo, sin duda, y habla español con soltura. Se maneja bien en cualquier espacio, habitaciones, restaurante, bar... Cuando he de abandonar el hotel por deber o placer, me quedo absolutamente tranquilo porque está ella. Tiene recursos para resolver cualquier pequeño contratiempo y conoce perfectamente a todos los proveedores, repartidores, etc. Y lo más importante, nadie se le sube a la chepa... ;-)

Con ellos dos, y el trabajo de momento puntual pero imprescindible de la entrañable Marie Pierre, creo contar con el equipo perfecto para que esto termine funcionando. Habrá que trabajar, pulir, ajustar, cambiar, acertar, probar... pero desde luego o es ahora o no es nunca. Y si no anda, será sin duda por mala suerte. Confiemos un poco en San Pancracio...

1 de agosto de 2007

Fuerte del Portalet



Nos cuenta Lamima en su blog que ha pasado este fin de semana en Etsaut (Valle de Aspe) visitando la Feria del Queso. Y me envía una fotografía de un lugar junto al pueblo que le impresionó y que desconoce, preguntándome si yo sé algo del mismo. Se trata del Fuerte del Portalet.

La historia de los valles de Aspe y Canfranc tiene más cosas en común de lo que mucha gente sospecha. Esa historia ha estado siempre marcada por la existencia del puerto del Somport (El Summus Portus romano, el lugar de paso más importante de todo el macizo central de los Pirineos) El hecho de ser el collado más bajo y accesible de todos y, por tanto, aquel en el que la nieve se retiraba con mayor prontitud, hizo de este paso el más transitado de todos desde que la humanidad pobló estas montañas. A partir de la Edad Media, y siguiendo casi al milímetro la antigua vía romana, por el Valle de Aspe discurría el que se conocía como Chemin de l'Espagne que coronaba el Somport para llegar al monasterio de Sancta Christina y descender por el Valle de Canfranc por el conocido como Camino de Francia. Esta vía fue la más utilizada durante siglos como camino de peregrinación a Santiago para atravesar los Pririneos. El constante flujo desde tiempo inmemorial de caminantes, viajeros, comerciantes, peregrinos y soldados hizo de ambos valles lugares muy militarizados cuya economía y desarrollo estuvo siempre condicionada por la necesidad de ofrecer servicios a sus usuarios y proteger las fronteras y territorios en épocas de conflicto bélico. Este es el origen de pueblos-camino como Canfranc (el viejo) y Urdos. Pero además se hacía necesaria la construcción de plazas fuertes militares que protegieran y vigilaran ese camino. Surge así el primer Fuerte del Portalet, cuyos restos (un muro en mal estado) se conserva junto a la actual carretera, y la Torre de la Espelunca, junto a la actual presa de Ip en Canfranc Estación, de la cual también se conserva un viejo muro desconocido y olvidado. Cuando en el siglo XIX se construye en ambos valles el mejorado "camino para carros" o carretera, las necesidades de defensa y vigilancia aumentan. En el Valle de Canfranc se construye el fuerte de Coll de Ladrones y la Torre de Fusileros (la Torreta), y en el Valle de Aspe el fuerte del Portalet que hoy conocemos.
El Fuerte del Portalet lo utilizaron los alemanes como cuartel militar durante la Segunda Guerra Mundial y sirvió de prisión. Cuando en 1945 el mariscal Pétain (del régimen colaboracionista de Vichy) fue detenido, se le encarceló en este lugar, tras lo cual, el Ministerio de la Guerra lo desclasificó para uso militar. Desde entonces ha sufrido un lamentable abandono, pero hace un par de años se clasificó como Monumento Nacional y han comenzado ya, aunque a ritmo muy lento, los trabajos de rehabilitación. Sólo puede visitarse en grupo y muy pocos días al año. Pero si se tiene la oportunidad sin duda merece mucho la pena adentrarse en sus muros.