23 de febrero de 2007

Con casco


El estado francés se ha puesto duro en asuntos de seguridad. Todos los hoteles de Francia tenemos un plazo para adaptarnos a la nueva normativa de junio de 2006. Si no lo hacemos, tendremos que cerrar. Ayer vino una arquitecta a hacer los planos de mi hotel. La semana que viene vendrán de un despacho especializado a hacer un estudio sobre la estructura y características del edificio. Entre todos, elaborarán un plan de obras y trabajos a realizar en el establecimiento que deberá ser aprobado por una Comisión de Seguridad. Es decir, dinero, dinero, dinero. Soy bastante obsesivo con asuntos de este tipo, y lo cierto es que mi intención es hacer todo lo necesario para que la seguridad sea la exigida. Pero eso supone entre otras cosas cambiar todas las puertas del hotel, instalar detectores de humo en todas las habitaciones y, probablemente, construir una escalera de incendios exterior, aunque eso no está aún decidido por la Comisión. En cualquier caso, como venga otra temporada como la actual, ya puedo dedicarme a la cría del champiñón en el túnel de Somport.

Mientras tanto yo, lejos de agobiarme, voy a lo mío. Ahora me ha dado por las motos. Y como me dé el punto terminaré comprándome una. Las hay a muy buen precio en el mercado de segunda mano. Me gustan las custom, son preciosas. Hasta 125cc se pueden conducir con el carnet de coche, pero a partir de ahí hay que examinarse y obtener un nuevo permiso. Lo cierto es que llevo ya semanas dándole vueltas al asunto, y sería el primer caprichito que pudiese permitirme en muchos años. Me veréis con casco, ¡lo aviso!

21 de febrero de 2007

Beatriz


Beatriz es una ecuatoriana que vive en Inglaterra, amiga de Dorota, una polaca que vive en España. Ayer Beatriz escribió un correo dirigido a mí, un español que vive en Francia. Yo no conozco a Beatriz, pero esa carta destilaba cercanía, calma, agradecimiento, amabilidad, cariño y simpatía. Me escribió al visitar el sitio web del hotel, que le pareció un lugar precioso, y tras leer algunos textos de mi blog cuya dirección le había facilitado Dorota.

Beatriz necesita el sol. Dice que donde está no lo ve y que eso le produce más frío que el que es habitual y natural en esta época. Puedo imaginar esa sensación permanente, ese ambiente llorón como ella lo describe, apoderándose del ánimo, de las ganas, del optimismo. Puedo imaginarlo porque hoy aquí el amanecer nos ha regalado un día de esos plenos de lluvia y de niebla que enfrían sin poder evitarlo el espíritu más caliente. En días así buscamos la compañía, el calor de la gente que está cerca, las palabras y conversaciones que nos templan el alma y la piel.

Ánimo, Beatriz.
La imagen está firmada por 888runner

18 de febrero de 2007

Cambio climático


Está de moda. El cambio climático es el tema del que todo el mundo habla y opina. Ya hay más expertos en cambio climático que en fútbol. La catástrofe económica que ha supuesto para esta zona el inusual clima desde el verano de 2006 ya tiene una explicación clara, simple y apta para todos los entendimientos: esto va a ser culpa del cambio climático... fíjate!

Se solicita la declaración de zona catastrófica y salimos en los telediarios. El debate popular está servido. Agoreros, visionarios, expertos, meteorólogos, pastores, agricultores, aficionados... todos hacen sus predicciones para el próximo verano y para los años venideros. Los periódicos abren sus ediciones con portadas relativas al asunto y ya es más conocido Al Gore que Ronaldinho.

Nunca fue tan emocionante hablar del tiempo. Nunca dio tanto juego para iniciar una conversación o romper el hielo ante una compañía imprevista o una reunión incómoda. Nunca hubo un tema tan claro del que todo el mundo tuviera criterio formado, opinión y por supuesto, razón. Es perfecto.

Yo mañana, haya dos metros de nieve o estemos a 40 grados, me voy a patear monte. ¡Que son dos días!

16 de febrero de 2007

Eva


Han pasado años desde la última vez que vi a Eva. Ahora vive en Inglaterra. Me envía fotos de su hijo jugando con la nieve y parece todo un acontecimiento. Miro la cara de ese niño, al que aún no conozco para mi vergüenza, y veo a Eva. Pasan los minutos con mis ojos clavados en esas fotos en silencio, recordando, pensando, reflexionando cómo nos ha cambiado la vida a todos. Pero a la vez cómo seguimos extraña y afortunadamente juntos. Carlos, Ester, Pancholo, Rubén, Jesús, Eva, Elisa, María... cada uno en un lugar a cientos de kilómetros de los otros, cada uno con su historia, en su mundo, con sus lágrimas y sus besos, con los guiones de sus películas particulares escribiéndose a cada minuto.

Eva me escribe un correo electrónico y parece que la vi ayer. Las palabras no me suenan extrañas, ni lejanas, ni distantes. Cuando la mire de frente de nuevo se borrará en un instante toda la ausencia de tantos años. El tiempo y la distancia no logran, ni aunque se lo propongan, hacer mella en lo que se regó con el caldo de tantas vivencias compartidas. Es fascinante. Eva es madre, y también es niña.

Katia Chausheva es la autora de la fotografía

14 de febrero de 2007

Mon dieu!


Hoy hace exactamente tres años que abrí el hotel. Y para celebrarlo, lo he cerrado :-)

Como todos los miércoles fuera de fechas festivas y de temporada alta, cierro el hotel y me tomo un día de asueto. Y éste con más razón, porque esta temporada, más que baja, está hundida. Así que, chulo de mí, me he ido al monte a estrenar mis nuevas raquetas de nieve, a pesar de que las previsiones del tiempo auguraban nuevo aguacero. Hasta mitad de camino no he pisado el blanco elemento debido a su total ausencia. Pero en cuanto he salido del bosque me he calzado mis flamantes 325 Rando y he podido alcanzar mi objetivo sin problemas. Claro, que nada más llegar, ha comenzado a llover con fuerza y he realizado todo el camino de descenso bajo una cortina de agua tibia y primaveral. Al llegar al aparcamiento, una unidad del ejército comenzaba su ascensión. Y yo, absolutamente empapado pero muy digno, he saludado con un cordial Bonjour! al que me han respondido con un breve y discreto ¡Hola!. Me ha resultado llamativo ver una unidad del ejército español en territorio galo... Mon dieu...!

12 de febrero de 2007

Como un bendito


A partir de mañana llegará de nuevo el verano. Efectivamente, hoy ha caído un aguacero sobre la poca nieve que quedaba. Los ríos bajaban como en octubre, furiosos, impacientes, enormes. Y muchos veían los sueños de una pequeña recuperación de la temporada arrastrados por las aguas turbias de la avenida. Hay quien asegura ya que este verano próximo será malo, con frío y agua. Sólo me queda reírme de todo, hacer caso omiso a las punzadas de preocupación, poner buena cara a las circunstancias adversas y pasar todos los buenos ratos que me vengan regalados olvidándome de los sinsabores que parecen no tener fin. En el fondo nada me agobia ya. Analizo la realidad con irónica displicencia mofándome de una suerte que este año me ha dado la espalda con toda la saña y mala baba posibles. Pero huyo de lamentos inútiles. Ya me tiré bastante de los pelos durante el verano y el otoño y ahora me dedico a estar bien conmigo y con quien conmigo está. Me organizo el futuro próximo como si volviera a empezar de nuevo desde cero, con ideas pequeñas pero claras y decisiones justas y necesarias. Duermo como un bendito y durante el día busco por todos los rincones de la casa esas pequeñas cosas amables que me hacen sentir muy bien. Quizá dentro de un pedazo de tiempo imposible de medir tenga más canas que nunca, pero quien me encuentre enfrente me hallará pleno de optimismo, ilusión, ganas y una bien ganada serenidad.
Firma la foto B. Berenika

11 de febrero de 2007

Magia


Tener un negocio de hostelería puede resultar ciertamente "exclavo". Hay que estar. Siempre hay que estar, aunque en los días de frío, lluvia y nieve no entre un alma. Pero como todo, tiene su lado bueno. La gente siempre sabe dónde estoy y con cierta frecuencia recibo visitas inesperadas, a veces sorprendentes. Ha sido el caso de hoy. Elena, Isabel y Ana ha venido a verme de repente, sin avisar, mientras miraba aburrido un capítulo repetido de una de esas series que ahora están tan de moda. Al oír la puerta me he levantado y ahí estaban las tres sonrientes. Las he abrazado con sincero cariño, fuertemente. Es curioso. A los franceses de cierta edad les llama la atención esa muestra pública de afecto tan intenso. Cada vez que me ven abrazar a alguna muchacha amiga piensan que es un lío, un amorcete, una aventurilla o una novia desconocida y oculta. Y luego abundan los comentarios jocosos al respecto a los que, afortunadamente, no hago caso y respondo con humor.

Hemos hablado largamente y compartido un buen rato de risas y reflexiones que surgían de modo casual. Es sorprendente comprobar cómo la magia no desaparece a pesar del tiempo, cómo en cinco minutos se puede recuperar una confianza que quizá se durmió durante un tiempo. Si hay alguien a quien quieres una vez de verdad, le quieres de por vida pase el tiempo que pase y sean cuales sean las circunstancias vitales de cada cual y los tropezones provocados por el destino de cada uno. Ese querer se esconde, se transforma, se oculta, se duerme, probablemente se serena, pero no desaparece ni mucho menos muere.

Se han despedido como han llegado y depués, por un instante, me he quedado contemplando las banquetas donde han estado sentadas y los vasos de cerveza vacíos que han consumido. Y he pensado una vez más la suerte que tengo con la gente, con las personas, con ese mundo humano que supe crear durante años a mi alrededor y que sigue presente incluso en los domingos de lluvia más inesperados. Y lo mejor de todo es que sigo conociendo gente, sigo recibiendo sonrisas nuevas como la de Pepe, la de Ana, la de Carlos, la de Gregory, la de Ane, la de Nacho, la de Patrick, la de Laurence, la de Marcel, la de Chus, la de Rosa... la de tantas y tantas personas que me son nuevas desde que estoy aquí.

Mañana lunes seguirá lloviendo en Urdós. E inmerso como suelo estar en esta soledad abrumadora que imponen los días de mal tiempo, volveré a sentirme orgulloso y contento de todas y cada una de las personas que en un momento dado deciden sin más venir a verme. Es un placer... Ponen color, claridad, luz y redondez a mi percepción particular de todas las cosas.

La foto es de Putrasamosir

10 de febrero de 2007

Un pedazo de agua


Esta semana me fui a visitar a la rubia de los cabellos atados. Vestía ropajes verdes con insignias oficiales y gafas de sol que ocultaban el azul de unos ojos siempre despiertos, curiosos, indagadores. Comimos a las afueras de la gran ciudad, muy cerca de ese pedazo de agua que un día, sin pretenderlo, se olvidó el Ebro en uno de sus costados. Más tarde me lo enseñaría en absoluta calma y tras breve paseo, no sin antes mostrarme con paciente simpatía el lugar donde a diario ella se gana la vida. Como siempre que salgo de estos montes me conmovió aquel atardecer y la visión del amplio horizonte.

Nos desplazamos durante diez minutos por camino sin asfaltar hasta el pueblo donde habita y me eseñó su corral y su casa. Paseamos por las calles ya de anochecida, caminamos lentamente observando palacios, casas viejas y nuevas, un lavadero antaño admirable y hoy lamentable, y buscamos canetes antiguos y perdidos bajo los faldones de unos tejados breves, humildes y eternos. Sentados sobre el sofá de su salón, acabamos la jornada tomando una infusión de hierbas que no recuerdo... Hablamos y hablamos y hablamos. Sobre las ocho y media un abrazo de los que no son de mentiras se ocupó de decirnos a ambos adiós, y serenamente fui regresando a las montañas al son de una buena música y pensando, pensando, pensando...

Gracias, Fani.
Firma la foto, Robert Peek.

6 de febrero de 2007

Convencimiento


Reviso textos de meses atrás y me abruma mi propia perplejidad. Estuve mal durante meses. Trato de razonar un por qué lógico a tanta desazón y explicarme cómo me dejé arrastrar hasta ese punto por la desesperanza. Motivos debí tener, pero no alcanzo a entender por qué llegué a romperme de aquel modo. Nunca antes le había pedido ayuda a un médico para poder dormir.

Han pasado los días y algunas decisiones de cierta trascendencia me han permitido dejar de respirar el aire viciado de aquellas jornadas. Descanso ahora profundamente y a gusto. Ninguno de los problemas que me condujeron a ese estado se ha solucionado por completo, pero albergo ilusiones nuevas y recuperadas y me arropa el convencimiento de haber empezado definitivamente a tomar las riendas de muchos asuntos de mi propia vida. Aunque sigo sintiendo cierto vértigo, me muevo con ganas y lentamente a la vez tratando de mirar bien dónde piso y exprimiendo cada segundo del día que me toca vivir.

Reflexionando sobre ello me pregunto por qué diablos cuento estas cosas públicamente, qué es lo que me empuja a escribir a la vista de conocidos y desconocidos. Quizá, como decía Paloma, también yo tenga un punto de exhibicionista que ignoraba hasta ahora. No lo sé. Quizá tan sólo sea pura necesidad de exteriorizar vivencias, sensaciones, emociones o sentimientos aprovechando un medio propicio para ello y buscando inconscientemente complicidades ajenas.

Sea como fuere todo ha cambiado y tengo esa extraña sensación que suelen provocar las segundas oportunidades. Quizá sea cierto aquello de la crisis de los cuarenta... En fin.

La imagen la firma Csillak

3 de febrero de 2007

Marcel descubre mi blog


-Marcel: ¿Es verdad que sale Bonbon haciendo la leña en tu sitio web?
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Yo: ¿Cómo?
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Marcel: Ona me ha dicho que sale Bonbon en tu página web.
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Valerie: ¡Ah!, tienes un blog...
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Yo: Sí... ¿Dices que te lo ha dicho Ona?
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Marcel: Sí, ayer cuando estuvo aquí. ¿Qué es un blog?
-
Valerie: Un diario íntimo donde cuentas tus cosas y puedes hablar de lo que quieras.
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Yo: ¿Quieres verlo, Marcel?
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Marcel: ¡Claro!
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Yo: Mira... ¿ves? esta es la chimenea...
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Yo: Aquí tienes Candanchú y el Sarrio...
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Marcel: ¡Ah, sí, "Chez Alicia"!
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Yo: Este es el hotel la noche de la primera nevada... y ésta es del Valle y Urdos al día siguiente.
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Marcel: ¡Ohhh! ¡Están muy bien hechas!
-Yo: Aquí la leña..
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Marcel: Jejejeje... sí... apilada y todo, jajajaja
-Yo: Estas son fotos desde Somport sin nieve...
-Yo: Y... voilà! Aquí está Bonbon!
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Marcel: Jajajaja! Podía haber levantado la cabeza para salir en la foto. ¡Ah, bueno! está muy bien. ¿Y esta es tu página del hotel?
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Valerie: ¡No Marcel! ¡Eso se llama blog, es un blog personal de Jorjón, un diario personal...!
-
Marcel: ¡Ahhh! jejejejeje...
-
Todos: Jajajajajajajajajajaja

Conversación mantenida en francés a las 14:40h. ;-)