Cosas tristes

No me gusta transmitir tristeza. No me gusta parecer un tipo atormentado. Porque no soy así. Tras releer casi todo mi blog, busqué anteriores escritos míos de hace años. Los guardo en papel y hace un tiempo los trasladé al ordenador. Me resulta sorprendente alguno de ellos. Y pensé que es cierto, sí tengo tendencia a escribir cosas tristes.
Soy extremo en mis sentimientos. Nunca he odiado a nadie y a pesar de que a veces la tristeza me inunda hasta la garganta, soy vitalmente optimista. Conservo siempre la capacidad de ilusionarme. La pasión y la razón forman parte de mí, lo cual dota de cierto equilibio mis acciones, mis reacciones y mis decisiones. Pero quizá sea esa tristeza la que más palabras desata. No es una tristeza perenne y cotidiana aunque es cierto que estos últimos meses ha durado más de lo normal.
Quedan unas pocas horas para que finalice 2006. El siguiente va a ser un año diferente. Será la alegría o quizá la tristeza; puede que sea la euforia y el optimismo o quizá también cierta melancolía o nostalgia de momentos y personas; serán todos los abrazos; también y sobre todo las ilusiones por todo lo que puede venir, y la gente...; será todo ello lo que me haga vivir, lo que me permita masticar y saborear cada pedazo de tiempo vivido, sea dulce, amargo, ácido, podrido, caliente, frío, blando, duro, suave, áspero, picante...
Y espero, querido Juan, saber escribir y transmitir algo más que cosas tristes.














