31 de diciembre de 2006

Cosas tristes


Elisa me dijo anoche que Juan, un amigo común, le había preguntado por mí. Dijo que no tenía idea de que yo hubiera pasado una época tan mala y que tampoco sabía que yo tenía un blog donde, según sus palabras, "sólo escribe cosas tristes". Me sobrecogió aquel comentario y en cuanto tuve un rato me dediqué a repasar mis posts de meses anteriores.

No me gusta transmitir tristeza. No me gusta parecer un tipo atormentado. Porque no soy así. Tras releer casi todo mi blog, busqué anteriores escritos míos de hace años. Los guardo en papel y hace un tiempo los trasladé al ordenador. Me resulta sorprendente alguno de ellos. Y pensé que es cierto, sí tengo tendencia a escribir cosas tristes.

Soy extremo en mis sentimientos. Nunca he odiado a nadie y a pesar de que a veces la tristeza me inunda hasta la garganta, soy vitalmente optimista. Conservo siempre la capacidad de ilusionarme. La pasión y la razón forman parte de mí, lo cual dota de cierto equilibio mis acciones, mis reacciones y mis decisiones. Pero quizá sea esa tristeza la que más palabras desata. No es una tristeza perenne y cotidiana aunque es cierto que estos últimos meses ha durado más de lo normal.

Quedan unas pocas horas para que finalice 2006. El siguiente va a ser un año diferente. Será la alegría o quizá la tristeza; puede que sea la euforia y el optimismo o quizá también cierta melancolía o nostalgia de momentos y personas; serán todos los abrazos; también y sobre todo las ilusiones por todo lo que puede venir, y la gente...; será todo ello lo que me haga vivir, lo que me permita masticar y saborear cada pedazo de tiempo vivido, sea dulce, amargo, ácido, podrido, caliente, frío, blando, duro, suave, áspero, picante...

Y espero, querido Juan, saber escribir y transmitir algo más que cosas tristes.

¡¡Pasadlo bien esta noche. Y que tengáis una entrada de año repleta de risas!!

La imagen es de Kalidevilish

30 de diciembre de 2006

Con una flor en el culo


Definitivamente soy un tipo con suerte. Este miserable 2006 que termina se ha empeñado en darme sustos hasta el último momento y ayer fue el penúltimo de ellos. Y digo bien, porque aún faltan un par de días para dar un adiós definitivo a este año canalla y no me fío un pelo.

Regresando ayer de Canfranc tomé la carretera del Somport porque el túnel estaba cerrado por el paso de un convoy de mercancías peligrosas. Al salir de la curva de Rioseta el coche derrapó debido a esa finísima capa de hielo imperceptible que suele formarse en ese lugar durante las noches de frío intenso. La parte trasera del automóvil patinó hacia la izquierda encarándome bruscamente hacia el terraplén de mi derecha. Instantáneamente giré el volante también hacia la izquierda. Detrás de mí llevaba cuatro vehículos y de frente descendía una auto caravana por el carril contrario. Debí hacer dos o tres trompos sobre el asfalto, no puedo recordarlo, pero conseguí detenerme en el carril y dirección contraria sin salirme de la carretera y sin recibir el más mínimo golpe. Parece que mi reacción fue la correcta sin pensarlo y sin pretenderlo. La autocaravana me sobrepasó muy despacio y los cuatro coches continuaron su camino lentamente mientras sus perplejos ocupantes me observaban. Circulé unos metros hacia la entrada del campamento militar, retomé la dirección al Somport, y continué mi viaje. Al llegar al hotel y bajar del coche comenzaron a temblarme las piernas.

Hay gente que se mata por menos de eso. Yo debí nacer con una flor en el culo y aún no me había dado cuenta.
Firma la ilustración Wito Spiess

28 de diciembre de 2006

Bitácoras


Lo cierto es que desde que comencé con esto del blog (weblog o bitácora, como quizá fuese más apropiado denominarlo) nunca me lo he tomado demasiado en serio. Comencé por curiosidad y ha ido evolucionando hacia algo que ignoro cómo calificar. En él he escrito muchas sandeces, pero también algunos textos que me han salido del alma o de la piel. Y el hecho cierto es que me gusta hacerlo, me apetece continuarlo.

En los últimos días me he dedicado, no ya a curiosear otros blogs que se cuentan por miles en la red, sino a tratar de entender este fenómeno y a interesarme realmente de sus posibilidades y su alcance. Pepe Cerdá, buen amigo y pintor impresentable (es decir, a quien no hace falta presentar), acaba de publicar un libro titulado "Pintor: ¡pinta y calla!", que es ni más ni menos el título de su blog personal. En él traslada al papel muchos de los textos y pensamientos que desde hace tiempo lleva colgando en la red para disfrute de quienes regularmente le seguimos desde hace más o menos tiempo. Tanto el libro como el blog son un compendio de lucidez, ingenio y cotidianidad que nos presentan de un modo cómodo y cercano al personaje, pero también y sobre todo a la persona.

Abundan como digo los blogs de todo tipo desparramados por la red. Y es éste un medio sorprendente para escribir y publicar. Existen incluso cursos "on line" para aprender qué es un blog y tratar de escribirlo con cierta calidad. No digo yo que sea necesario invertir tiempo y dinero en abrir un blog, es sencillísimo hacerlo y cada cual puede escribir en él lo que le plazca y como le plazca. Pero es cierto que en mi caso el asunto me interesa. Escribo para mí desde hace mucho tiempo y quizá sea hora de tratar de plasmar en mi bitácora aquello que realmente me produzca placer y satisfacción tratando de hacerlo del mejor modo que pueda. Entiendo que es fundamental la naturalidad personal y el no tratar de permitir que ningún condicionante influya en el contenido de las entradas, textos o "posts". Quiero escribir lo que me salga. Pero deseo dedicarle tiempo y tratar de hacerlo lo mejor posible. Puede haber de todo. Veremos.
La ilustración es de Rike B.

Entre el blanco y el negro


La realidad palpable y objetiva se encuentra siempre entre el blanco y el negro. Aquello que más deseamos suele resguardarse en el centro entre la pasión y la razón. Pero nunca se ofrece en el momento adecuado, preciso, cuando dos miradas coinciden y se confunden en un solo anhelo. Nunca aprenderé a encontrar palabras que sepan decir todo lo que quiero.

La imagen viene firmada por María Flores

22 de diciembre de 2006

Os deseo


Os deseo amor. Todo el amor del mundo. Os deseo risas y abrazos, placer y roce, besos y miradas cómplices. Os deseo compañía. Y ese puntito de soledad amable que regalan algunos días de frío invierno. Os deseo serenidad, pasión, calma, equilibrio, desenfreno. Os deseo fiesta, mucha fiesta. Os deseo deseo... Y lucidez, y claridad, y contundencia, y decisión. Os deseo todos los días de colores. Y el sol. Os deseo el sol. Os deseo noches tranquilas y días vivos. Y noches vivas con días tranquilos. Os deseo amor.

La imagen es de Invisible Bubbles

A muscularse un poco!


¡Quién me lo iba a decir a mí! Resulta que Thierry le quería regalar a Christelle una "machine de musculation" que él ya no utilizaba, es decir, un aparato de esos de gimnasio para ponerse en forma. Christelle le dijo a Thierry que no tenía sitio en su casa para montarla, y los dos me miraron a mí al mismo tiempo. El caso es que la maquinita, una exactamente igual que la que se ve en la fotografía, ha terminado montada en mi garaje. Así que, mira por donde, voy a empezar a estas alturas a hacer ejercicios de abdominales, bíceps, tríceps, espalda... etc. No, ¡si ya verás tú cómo en la cuarentena me pongo hecho un torete...!

21 de diciembre de 2006

Adornos


Este año, he colocado un abetito navideño en la puerta del hotel. Resulta curioso lo que cuida la gente de estos pueblecitos esos detalles. Les encanta que los visitantes encuentren al llegar un pueblo limpio y engalanado, adornado. Y claro, yo no puedo dejar de hacerlo, aunque sólo sea por agradarles a ellos. Cuando pongo los adornos, las mujeres mayores pasan y me sonríen asintiendo al mismo tiempo con un leve movimiento de la cebecita.
Este año, entre Christelle, que trabaja aquí, y el joven Hervé, me han traído un pequeño abeto para colocarlo junto a la puerta de entrada al hotel. En fin, sólo falta la nieve, que parece que se resiste este invierno.
Intentaremos pasarlo bien estos días. Haced lo mismo....!!!

17 de diciembre de 2006

Pirineos


Gracias a Santi, llevo unas semanas escuchando a Nena Daconte, a Fito & Fitipaldis, a James Blunt... Se olvidó un cd lleno de buenas historias aquél fin de semana que estuvo en el hotel. Canciones como "No sé cómo decirte", "Idiota", "Soldadito marinero", "Siempre soñando", "You're Beautiful", "Goodbye my lover"... me acompañan en el bar, en el coche, en el dormitorio. Se me clavan , me recorren el alma y el cuerpo, me provocan escalofríos o euforia. Saboreo cada nota, cada voz, cada instrumento, cada canción.

Música. Montaña. Letras. Paisajes. La soledad de estos lugares se vence con la mente, con el cuerpo, con la mirada y con los sentimientos activos, ejercitados, dispuestos, despiertos. Esa soledad que turistas, veraneantes, montañeros y viajeros desconocen. Esa soledad que quienes habitamos estos lares sufrimos y disfrutamos al mismo tiempo. Es esa soledad a veces elegida y a veces no, que caracteriza estos pueblos fuera de los fines de semana y de las épocas de ocio de los habitantes de las grandes urbes. Nadie, no obstante, nos obliga a vivir aquí. Hemos elegido hacerlo voluntariamente. Aun cuando esa soledad a veces se riegue y se alimente con recuerdos y deseos difíciles de olvidar o imposibles de alcanzar.

"[...]Estamos ante gente que vive en una sociedad moderna, compleja, variada y libre. El fotógrafo ha construido y compartido la fotografía, pero la imagen la han compuesto los retratados. La obra que con su vida representa cada uno, y el escenario donde la desarrolla son fruto de una decisión personal, no imposiciones de un destino que ata a la tierra. Aquí está la principal diferencia con los retratos antiguos de la gente que vivía en estas montañas. Ahora los retratados han optado por su imagen, antes no. Eran iguales todos los pastores, éramos iguales todos en la fría tarde de otoño bajo el alero del pajar: todos hijos de la tierra, del sol, del viento, modelados por una vida que no nos habían dejado elegir. En los retratos antiguos la seriedad de los rostros enjutos es la de quienes estaban casados con las montañas por imposición, no por amor. Algo ha cambiado profundamente en las caras de quienes ahora viven en los Pirineos: han llegado al matrimonio con los montes por amor. Viven aquí porque quieren. Sonríen. Su imagen se la labran ellos, no el medio ni los elementos. [...]"

"[...]En estas montañas sólo vivimos recién llegados. Todos lo somos: el que desciende de cien generaciones de montañeses y el que llegó hace un mes de América del Sur o de las llanuras de Europa Central. Todos acabamos de llegar a esta nueva sociedad pirenaica donde no sirven para nada los ancestros, ni las viejas instituciones, ni la foto del bisabuelo inmutable. Esto es nuevo y lo estamos construyendo entre todos. No nos sirve la experiencia de los de las fotos antiguas. Esto es nuevo, es mucho mejor y los de las fotos de ahora lo saben: por eso sonríen tanto."

Severino Pallaruelo Introducción de "El rostro del Pirineo"

14 de diciembre de 2006

Cuestión de huevos


"Tú eres un tipo con muchos huevos. Si a tu edad has tomado las decisiones que has tomado, en el camino te vas a dar muchas hostias. Pero te levantas y en paz, a seguir hacia adelante."

Lucidez.

11 de diciembre de 2006

Equilibrio


Toda crisis implica inexorablemente madurez y aprendizaje. También puede desembocar en caos. De la lucidez y fortaleza íntimas con que uno sea consciente de estar viviéndola puede depender una salida más o menos airosa de la misma. Pero en todo caso se madura y se aprende. Siempre. Las crisis por definición no son eternas.

En momentos complicados uno siempre se pregunta si está en crisis. Vital, existencial, sentimental, laboral... las crisis se acompañan de apellidos para hacerlas comprensibles y explicables, aunque sea para nosotros mismos. Pero es difícil asumir, aceptar, ser conscientes o estar seguros de que se está viviendo una etapa de crisis personal. El equilibrio, aunque sea inconsciente, puede ser clave en la resolución de las mismas. La pasión y la razón, ambas sin contrapeso, pueden provocar cada una por su lado y por sí mismas acciones, reacciones y actitudes no del todo acertadas o convenientes. Para ello la fortaleza mental es clave, tanto como para mitigar la sensación de soledad.

Da lo mismo si uno habita en la aldea más perdida de una agreste cordillera, o si lo hace en el barrio más populoso de una gran ciudad. La sensación en época de crisis es idéntica: soledad, muchas veces ficticia. No obstante, y aunque las personas cercanas son esenciales para salir de ese estado, en definitiva quien sale, y también quien entra, es uno mismo. Y para ello hay que tener voluntad, fortaleza y equilibrio.

Es hora de no lamentarse por lo perdido o por lo que no se tiene, y disfrutar de lo ganado y de todo lo que ya se posee. Es hora de clavar la vista en el horizonte y volver a caminar. Pero disfrutando de cada paso, sin pretender únicamente alcanzarlo. Y si se echa la vista atrás que sólo sea para abrazar.
Firma la foto, Ruip

8 de diciembre de 2006

En el medio del pecho


"Tú tienes un corazón que no te cabe en el medio del pecho. Te hace sufrir, pero también te hace querer..."

Léase con acento cubano...

6 de diciembre de 2006

Nevando...


Hoy amanecía Urdos nevado. Es la primera de la temporada. Al otro lado del túnel, en Canfranc, llovía. Dicen que el fin de semana nevará más en cotas bajas. Hace falta esa nieve para todo. Para trabajar, para limpiar, para borrar, para cambiar...

El valle de Aspe aún no ha terminado de salir de su otoño. Quedan demasiadas hayas por desnudarse, y estas semanas atrás aún florecían algunas plantas. No se quería despedir este otoño veraniego que nos ha vestido de manga corta hasta bien entrado diciembre. En agosto marcaron los termómetros 6 grados en el Somport el día 15. Pero fue una mentira, un susto que nos costó caro. Y la gente huyó.

Estoy descansando sobre un colchón de nieve para poder asomarme a la ventana sin miedo al frío helador del mes de agosto. Cubro mi cuerpo con un edredón de láminas de hielo para terminar de ahogar a la fina y embustera sábana blanca que me tapó durante el verano. Tarde comienza el invierno en estos montes. Ojalá congele tanta desesperanza que ya comienza a ser un recuerdo.

La foto es de esta mañana, nada más despertar...

4 de diciembre de 2006

De chocolate


Me estoy rehaciendo. No es fácil. He perdido y dejado demasiado en este tiempo. Incluso a gente. También he ganado. Ni empezar es fácil ni evitar las dudas posible. Pero estoy en el punto en el que estoy y no hay marcha atrás; recomenzando en todos los sentidos.

Me siento agotado de tantos meses de caos. Y al fin la serenidad parece ir encontrando su hueco instalándose costosamente. Me aburre echar la mirada atrás, al 1 de julio. Me cansa y me aturde. El presente es inconsistente y el futuro vertiginoso. Pero ni lo pienso.

Voy a seguir mirando el sol de color verde. Y los rostros azules llenos de sonrisas amplias. Voy a seguir imaginando pájaros de piel de plata y cielos con lluvia de chocolate. Voy a seguir dando y regalando, tropezando con necios y necedades, pero riendo. Voy a seguir alimentándome de palabras y de miradas. Y seguiré dando besos.

Mañana martes 5 nevará.

La imagen la firma un tal Harrier

1 de diciembre de 2006

GANADOR


Con casi un mes de retraso, aquí está la persona ganadora del concurso de fotografía anunciado: PEDRO CABALLERO, te ha tocado. Por la foto que acabo de publicar (no te quejarás, es la tercera vez que aparece aquí) has ganado un fin de semana en un hotelito de los Pirineos franceses. Suena bien, ¿eh? Por supuesto, puedes venir solo o acompañado, como desees. Fuera de vacaciones y puentes festivos, puedes el elegir el fin de semana que te venga bien. Me llamas, me dices las fechas, y esos dos días son tuyos, entrando a dormir un viernes por la noche y saliendo el domingo. Aprovéchalo, a ti que te gusta el monte. Y muchas gracias por todo.

Al resto de participantes, gracias. Seguiremos estando aquí. Un besazo.