31 de octubre de 2006

BTT


Creo que además de caminar, tendré que empezar a plantearme la posibilidad de hacer algo de bicicleta. Claro, que en el fondo siempre me ha encantado, es más, creo que es mi deporte favorito ;-) No, si es más que nada por los paisajes y eso, por el airecito caliente, por la humedad del ambiente... en fin, pues eso, a partir de mañana me apunto a la BTT.

28 de octubre de 2006

Montaña


Vuelvo a caminar. Hacía más de tres años que no salía al monte por placer. Este año, allá por mayo volví a andar. Salí de la puerta del hotel, en Urdos, y llegué a la puerta de mi casa, en el viejo Canfranc, por el puerto de Somport. Ese día por la tarde no podía moverme, pero me sentí enormemente bien. Luego llegaron las decenas de ascensiones a Estanés para hacer ejercicio casi diario. La primera vez que subí al ibón este año, aún había nieve. Y quiero seguir subiendo hasta que vuelva a caer. Más tarde llegaría el "chemin de la mature", el descubrimiento a pie de parte del valle de Aspe, y de nuevo la canal Roya, la canal de Yzás, la canal de Yp... He recuperado vieja ropa y utensilios de montaña que ya tenía olvidados en un baúl de la buhardilla. El imprescindible chubasquero rojo, el sombrero que compré en el 94 en Barrabés, el pañuelo negro, los bastones telescópicos, el forro polar que casi no llegué a usar... vuelven a formar parte de mi rutina. He caminado muchísimo este año, sobre todo hacia Estanés. Subir a ese lago ha sido una droga, una necesidad, una liberación. Todos los días que podía me levantaba a las siete y media. A las diez y media u once estaba de regreso en el hotel para comenzar mi jornada laboral. He visto el lago con sol, con nieve, con lluvia, con niebla, con viento... he subido por Sansanet, por Candanchú, por Espelunguère. He visto cómo llegaban las ovejas y las yeguas en junio y cómo abandonaban los pastos en septiembre. Me he topado con infinidad de sarrios, marmotas, buitres, alimoches, tejones... La montaña sin duda ha sido una de las cosas que me ha permitido sostenerme todo este tiempo. Más que nunca me he sentido parte de esta tierra, he desdibujado adrede a veces, inconscientemente otras, la frontera entre Francia y España, entre Aragón y el Bearne. He palpitado al ver cómo los hayedos se llenaban de hojas y los prados de flores en primavera y cómo el sobrecogedor otoño despedía a los veraneantes, montañeros y turistas. Y seguiré subiendo hasta que el mal tiempo me lo impida.

Mañana iré de nuevo a caminar, subiré a la Moleta por Canfranc Estación. Volveré a calzarme esos maravillosos zapatos de monte desgastados y que ya no tienen casi suela, pero que conservo y sigo usando porque son los mejores y más cómodos que nunca he tenido. He de comprarme otros ya, pero me da lástima deshacerme de éstos.

Otro día iré a hacia la zona de Lescun y Ansabère. Pedro Caballero me ha enviado esta increíble fotografía de esa zona, por donde estuvo ayer, acompañándola de un texto bello y emocionante, una hermosa reflexión sobre esta actividad que es patear la montaña. Me ha sorprendido ese correo, que agradezco en el alma a Pedro, ese enorme personaje al que a veces envidio sanamente, si la envidia puede ser sana, por su modo de entender la vida y vivirla. Gracias Pedro. Va por ti.

26 de octubre de 2006

Creérmelo


Todo tiene un límite. Si no decido yo dónde está, lo decidirá mi cuerpo. Y eso da miedo. Me estoy cansando de tantos meses de mal dormir y peor soñar. Me agotan los pensamientos cuadrados y las parabras de barro negro. Estoy hartito de lágrimas que emponzoñan el alma y quiero que dejen paso a las que la limpian, a las que la refrescan. Me cansa el ceño fruncido y las miradas de perenne ansiedad insoportable.

No estoy disfrutando del otoño más fantástico de la última década. Y no disfruto de él por imbécil, porque no había salido tanto a andar al monte en los últimos diez años. Tengo bastones por doquier donde apoyarme e ignoro si sé agradecerlo. Alguna puñalada que otra seguro que habré dado. Pero bueno. Reaccionaré.

Me han salido más canas. Soy más viejo y soy más sabio. Sólo resta pasear la cara apropiada, el gesto pretendido, la mirada fresca. Sólo queda creérmelo. Voy a mirar con palabras de caramelo y a hablar con miradas de terciopelo. Necesito dar besos en todas las mejillas y beberme todas las caricias. Seguro que soy capaz de capturar unos trozos de luna extraviados con la caña de pescar ilusiones. Seguro...

La foto es de un tal J. Poost

24 de octubre de 2006

Silueta olvidada


Han sido cuatro días (tan sólo cuatro) perdido del mundo y olvidado de él. Y regreso. Nada ha cambiado, salvo la perspectiva y quizá la decisión. Porque no puedo permitirme permanecer quieto, mudo y ciego, arranco de buena mañana a retomar con toda la firmeza posible las espinas de la realidad que me toca en estos momentos, pero con la convicción cada vez más acusada de que seguiré adelante a pesar de todo. Me sigo sorprendiendo con algunas personas, con mucha gente que está, que me da la mano y que me sostiene de un modo gratificante y, a veces, inesperado. Son personas viejas y nuevas que se pasean a mi lado ofreciéndome un mundo de palabras, caricias y apoyos. Y yo proceso toda la información.

Llega el invierno, ya está cerca, huele. Todo se está durmiendo. Es la hora de comenzar a caminar por la superficie helada del lago de mis sentimientos perdidos, y recuperar la prestancia de una silueta olvidada que debe ser enderezada. Hay que aprovechar que el bosque para. Y dejarlo en paz hasta la próxima primavera.

La foto la firma Xunilek

18 de octubre de 2006

Lento...


Si finalmente salgo de esta tendré que celebrarlo de algún modo. Si todo sale bien, me veréis sonreír como hace tiempo que no lo hago. Mis vacaciones casi no están siendo tales porque tengo cosas que hacer (gestiones, solicitudes, etc.) y no puedo largarme a ningún lado hasta que todo esté claro. No sé aún qué va a pasar en muchos aspectos y así no puedo relajarme, desconectar ni disfrutar. Voy y vengo a Urdos, a Jaca y a Canfranc. Hablo con Huesca y con Pau, pero todo va lento, tremendamente lento. Necesito descansar de verdad, pero la cabeza.



17 de octubre de 2006

Chus


Hay personas a las que quiero por encima de todas las cosas, incondicionalmente. Hay personas que llevo grabadas en la piel de los pensamientos y de los sentimientos, que nunca podrán dejar de formar parte mi vida, no sólo de mis recuerdos. Son esas personas que, cuando echo la vista atrás, aparecen una y otra vez provocando sonrisas en el alma. El destino se empeña en hacer divergir los caminos, pero queda siempre un cabo atado, imperceptible, a modo de hilo de Ariadna, que evita que nos perdamos definitivamente en un olvido imposible.

Hoy he sabido que Chus va a ser madre. Hoy he abrazado a Chus en la distancia sin decirle una sola palabra. Habrá tiempo de oír sus risas, de dejarme empapar por el brillo de sus ojos. Hoy la he imaginado, la he sabido tan feliz que todos mis recuerdos querían ser un solo beso...

(La imagen está firmada por Pascal Renoux)

15 de octubre de 2006

Cerrando


Van a ser quince días con el hotel cerrado. Quince días para no desconectar, para decidir multitud de cosas y terminar de solucionar asuntos pendientes. Pero quince días distintos, al fin y al cabo. Este puente del Pilar me ha visitado buena gente con la que he departido, he discutido y he comentado. Durante estos días he trabajado y he ido perfilando un poquito algunos temas que me preocupan. Todo sigue, sin embargo, bastante enmarañado. Es cierto que no puedo todavía pensar con lucidez, y es bien cierto también que por ese motivo no me precipito y sobre todo, escucho. Se me está haciendo imprescindible una serenidad de la que he carecido durante casi cuatro meses. Ordenar las ideas, los sentimientos, los deseos y las necesidades comienza a ser una prioridad, si bien la precipitación puede ayudarme a aumentar la ansiedad, a cometer errores y a equivocarme. Está claro que me sostienen las personas, algunas personas. Probablemente más de las que habría imaginado. Y eso es lo más grande de todo. Sigo no obstante escudriñando horizontes...

(La imagen viene firmada por dr. Feelgood)

14 de octubre de 2006

Otoño de 2006


El otoño de este año está siendo sorprendente. Llevábamos dos años sin otoño. El último fue el de 2003. Y este año alguien se ha empeñado en regalarnos un otoño sobrecogedor. Y para colmo, el puente del Pilar está haciendo un tiempo extraordinario. Se han llenado los valles (de Aspe y Canfranc) de zaragozanos. Lo que hay abierto está a tope, y,¡cómo no! Le Pas d'Aspe también, afortunadamente. Da gusto. Un montón de gente ha venido a verme y he comido setas abundantes, siempre de gente que me las ha traído de regalo. Es impresionante. El monte está espectacular, hace un día maravilloso, una temperatura envidiable y risas abundantes. Da gusto... Ayer hubo cena de las de recordar en el hotel (Ana Bendicho, Cristina Grande, Félix Romeo y Pepe Cerdá. Tremenda cuadrilla.) Y hoy promete ser igual o mejor. Sin duda, está siendo un inmejorable fin de temporada. Me hacía falta.

Mañana cierro el hotel durante 15 días. Estaré por aquí la mayor parte del tiempo. Tengo que hacer mil cosas y no puedo largarme. Pero voy a descansar del mundo, del hotel, de las comeduras de tarro y de los problemas. Voy a irme a Valladolid tres o cuatro días a ver a Jesús, Esther y, sobre todo, a Carla. Voy a aprovechar para salir al monte, para andar, para soltar adrenalina y recuperar el hábito de moverme un poco. Estanés sigue ahí. Y sé que está precioso...

Por cierto, el otro día Marcel y Pierre se fueron a Huesca en el canfranero. Estuvieron por el casco de tapas y vinos. Y por la tarde regresaron también en el tren. Les encantó el paisaje y todo lo que se encontraron. Volvieron encantados. La verdad, un viaje en tren en un otoño como este puede deparar muchas sorpresas... (La fotografía la firma Andrew Pashis V.)

13 de octubre de 2006

Anoche


Anoche no salí del hotel a las seis de la tarde. Ni llegué a Zaragoza antes de las once de la noche. No llegamos puntuales al concierto, ni pudimos saludar a Jesús antes de empezar. Tampoco pude cenar con Pancholo y Elisa antes de coger el 38. No tomaba el bus urbano desde mis tiempos de universitario. Ayer el pabellón de fiestas no estaba lleno de gente de treinta años. Ni de cuarenta. Sobre el escenario no estaba Carlos. Ni con nosotros estaban Eva ni Esther. Pancholo y yo no bailábamos. Tampoco sacábamos los móviles en lugar de los mecheros cuando sonaba La senda del tiempo. No parecía que hubiesen pasado más de diez años. Al terminar no entramos en los camerinos con problemas. Ni pudimos picar nada, porque se había terminado todo. No supimos negarnos a aceptar esa cerveza. Anoche nosotros no firmamos autógrafos ni nos hicimos fotos junto al Koala. Tampoco él vino a hacérselas con nosotros. No salimos del camerino a la misma hora que Jesús. No quería quedarse mucho rato, hoy actuaban en Fraga. Ayer Jesús no me dio un abrazo de despedida cuando salió hacia el hotel ni me dijo que nos veríamos en el próximo concierto. No estuve mucho rato más con Pancholo y con Elisa, y no me dio por beber cubalibres ni wisky. Por segunda vez en la noche, no supe rechazar esas cervezas. Anoche no regresé a casa a dormir, ni siquiera fui a Urdos. No me encontré a Jesús dormido al llegar a su habitación del hotel. No molestamos mucho, no se nos hicieron las cinco de la mañana hablando de lo divino y de lo humano.

Ayer no fue un día mediocre. Tampoco fue un día triste. Ni rutinario. ¿Por qué entonces no ver el lado positivo? ;-)

11 de octubre de 2006

Panical Blau


Este verano he salido mucho al monte. También he dejado de fumar. Ambas cosas me han sentado de miedo. Lo malo (algo malo tenía que haber dada mi racha... jeje) es que se me ha "estropeado" una rodilla. Pretendía seguir saliendo al monte hasta la llegada de las primeras nieves, pero la inefable Santolaria (que vino al hotel un par de días y casi reviento de pura risa) me recomendó parar. Y paré. Y fui "chez le docteur" y me mandó al especialista. Y el especialista, un traumatólogo de Jaca, me dijo que tenía que volver a hacerme radiografías y que ya me diría después. Claro, yo le pregunté si podía seguir subiendo al monte. Y me dijo: "Subir sí, lo que no puedes es bajar..." jejejeje... en fin! Y aquí estoy, el viernes que viene debo ir a hacerme las radiografías y mientras, sigo sin hacer nada en montaña desde hace un mes, ¡y estoy que trino! Porque después del verano que he pasado y de haber dejado el tabaco, machacarme en el monte me venía de perlas, era el único modo de soltar adrenalina y malos rollos. A partir de la semana que viene si puedo seguiré haciéndolo, y en cuanto nieve y se abra la estación del Somport, abono de temporada y a hacer un par de horitas de esquí de fondo todos los días que me sea posible.

(Cardo de Puerto o Panical Blau. Es el cardo azul que, como nos explica Pedro Caballero autor de la fotografía, es según los especialistas una flor y no un cardo. En todo caso, mil gracias a Pedro por enviar la foto.)

10 de octubre de 2006

Campamento


Cuando sea mayor quiero ser caballero medieval. O hacedor de catedrales.

No es necesario que diga de quién es la foto...

8 de octubre de 2006

Dime...


¿Por qué a veces todo resulta tan complejo? ¿Por qué nos empeñamos en dañarnos a nosotros mismos? ¿Por qué duele tanto la verdad? ¿Por qué la expresión libre y la sinceridad producen daño? ¿Por qué querer puede doler tanto? ¿Por qué dejamos de querer y nos dejan de querer? ¿Por qué no sabemos querer? ¿Por qué no podemos querer a quien nos quiere? ¿Por qué nunca nos quieren como deseamos? ¿Por qué decir te quiero cuesta tanto o tan poco? ¿Por qué queremos sin llegar nunca a decirlo? ¿Por qué no sabemos valorar cuando nos quieren de verdad? ¿Por qué hay personas que no saben querer? ¿Por qué a veces no somos conscientes de hasta qué punto podemos llegar a querer? ¿Por qué nos esforzamos en creer que no queremos cuando en realidad sí lo hacemos? ¿Por qué decimos te quiero cuando no queremos? ¿Por qué no nos dejamos querer? ¿Por qué a veces las palabras se clavan como puñales? ¿Por qué ocurre que las mejores caricias tienen forma de palabras? ¿Por qué puedo pensar que he de medir mis palabras? ¿Por qué no sé usar, no puedo encontrar palabras que no duelan nunca? ¿Por qué las palabras no saben convertirse en silencios cuando procede, cuando hace falta? ¿Por qué? Dime...

La fotografía es de Ritz+

Poco frecuente


Es extraña la niebla en Canfranc. Ayer era sorprendente ver cómo la cabecera del valle estaba cubierta por la niebla que subía del valle de Aspe. Por el sur la niebla ascendía de Jaca hasta llegar a la Torreta. La única zona despejada era desde Rioseta hasta Los Arañones. Hoy me han enviado varias fotos de Canfranc cubierto por la niebla. Las han hecho Antonio y Loreto. Resulta sobrecogedor, la verdad. Estamos en un lugar que ofrece una variedad tal de paisajes que no deja de maravillarme. Cada día se puede contemplar un "cuadro" distinto, con matices diferentes. Merece la pena salir a pasear, andar, empaparse un poco de humedad y de setas, aunque sea un ratito corto todos los días. Y si eso no se puede, coger el coche, subir al Somport y disfrutar de Sasor, cruzar al bosque de las Hayas y gozar con el descenso por el puerto viejo hasta el túnel.

7 de octubre de 2006

Plenitud cromática


Me he levantado temprano para aprovechar el tiempo. Me gusta madrugar, y a las ocho estaba frente a la pantalla tratando de poner un poco de orden en facturas y documentos. Sobre las nueve y media me he ido a Canfranc. El día está espectacular. El Valle de Aspe con bancos de niebla a cada lado, los prados con una intensidad de verde que casi hace daño, y los helechos marrones ya para remarcar el contraste de color que caracteriza el inicio del otoño. El Valle de Canfranc saluda con sol en su cabecera, pero justo al llegar al pueblo viejo, da la bienvenida una niebla sorprendente por lo poco habitual. Justo a la altura de la Torreta, una pared de niebla parece que se te traga. Es probable que esté así hasta Jaca. He ido a casa a hacer unas cosillas, y a las once he decidido regresar a Urdos. He subido por el puerto de Somport, sin entrar en el túnel. Uf!, Sasor se está poniendo ya increíble y el barranco de Chiniprés empieza a parecer un cuadro pintado. El puerto está lleno de niebla, pero al poco de atravesar la frontera, a la altura de Peyranera, ésta se disipa, y se entra en el hayedo con plena luz del día. Buf!, aún viéndolo cada año, aún siendo de aquí, el espectáculo no deja de ponerme la carne de gallina. La rinconada del Aspe está preciosa con la niebla colgada a mitad de altura. Todo el bosque de hayas pronto alcanzará su plenitud cromática y la humedad del suelo, de la tierra, del ambiente, le da a todo un toque soberbio magnificado por la entrada de los rayos de sol de la mañana. Voy a treinta por hora y solo por la vieja carretera, con las ventanillas bajadas y respirando hondo. Me hace sentir bien empezar el día sobrecogido por tanta hermosura.

(La foto está sacada de la web de la Mancomunidad del Alto valle del Aragón, y está hecha por Jesús Ezquerra el 18 de octubre de 2003. Pronto volveremos a ver todo esto así.)

6 de octubre de 2006

Dificultades


Hay personas que me preguntan cómo estoy. Me llaman, o me buscan por la calle. Es evidente que no estoy bien, pero precisamente en el blog "vomito" la desesperanza de un modo que puede parecer extremo. Para eso está. Quiero escribir lo que me apetezca soltar en cada momento. Aún así, no estoy al borde de la desesperación. Mi situación es compleja y sobre todo muy difícil. A los problemas personales se han unido los profesionales. Es un tiempo duro, son momentos de enorme vértigo personal y profesional. Pero voy a salir.

En todo caso pienso seguir escribiendo en el blog lo que me apetezca. Me veréis quienes queráis leerme. Y no va a ser falso lo que leáis, pero tampoco quiero que os preocupéis demasiado. En todo caso, muchas gracias a todos y cada uno de vosotros. Realmente sois lo mejor.

La ilustración es de un tal Marek Waskiel

5 de octubre de 2006

Respiro hondo


Me despierto a las cinco de la mañana y ya no me vuelvo a dormir. Por mi cabeza se pasean pensamientos desagradables. No tengo idea de cómo voy a pasar octubre y noviembre. Me agobio un montón y me levanto. Enciendo la tele, no recuerdo ni qué están poniendo. Me quedo adormilado en el sofá, recostado, hasta las siete y media. Caliento un vaso de leche con nescafé y azúcar, y apuro las últimas magdalenas que me quedan. Zapeo. Comienzan los noticiarios y tengo la sensación de no pertenecer a este mundo desde hace tres meses. Recojo un poco la mesa, me levanto y voy a la ducha. Me encanta mi ducha, es enorme. Cada vez que dejo resbalar el agua por mi piel hago esfuerzos porque arrastre también la mierda de mis pensamientos, de mis angustias. A veces lo consigo en parte. Me seco y me visto. Tengo que volver a cortarme ya el pelo. Hago la cama y cierro las ventanas. Parece que hoy va a salir el sol. Repaso la casa, apago las luces y cierro las puertas. Me aseguro de dejar todo bien, no sé cuándo voy a volver. Bajo la temperatura de la calefacción en el termostato. Salgo a la calle son sueño, con cara de dormido, con un cd en la mano de Men at Work y voy en busca de mi coche. Por la calle andan los gatos y los obreros de Peter. Enciendo el aparato de música y respiro hondo... Subo en dirección norte, no hay demasiada gente en la carretera. Todo está mojado, se está poniendo el monte increíblemente hermoso, con un montón de colores que espero inunden también pronto mi alma. Me gusta mucho el valle en esta época. Entro en el túnel con la música alta y saludo al personal que hay en la entrada. Dentro, tengo la sensación por primera vez en tres años de estar en un videojuego. Me soprende la propia estupidez del pensamiento. Y sonrío. Salgo al otro lado rodeado de niebla alta, con una luz apagada sobre un verde intenso y húmedo. Voy despacio, tarareando esa canción que sonó por primera vez hace años, muchos años, y que hoy me penetra fuertemente el corazón provocándome un placer casi olvidado. Desciendo por el valle sin prisa y llego a Urdos. Ya está Christelle desde hace unas horas trabajando. No se ve a nadie. Empieza otro día. Y busco voces, letras, miradas, risas.

Joer, va a ser bonito este otoño... (La foto es de M. Karez)

3 de octubre de 2006

Fotografías


Como soy un poco canelo y bastante cenutrio, no tengo cámara digital aún, y no puedo fotografiar el otoño este tan estupendo que se nos echa encima. Así que he decidido solicitar vuestra colaboración una vez más para que me enviéis fotografías del otoño. Podemos hacer otro concurso, ¡qué narices! Se me acaba de ocurrir, y ya que Antonio y Loreto me han enviado las fotos del post anterior, pues mira, podemos continuar con ello. A ver:
1.- Las fotografías las tenéis que enviar a jorjon65@hotmail.com (es cierto, "Estalentao" tiene razón, no tengo una dirección de correo electrónico que no empiece por "Jorjón". :-( Y luego me quejo...)
2.- Procurad que el peso de las mismas no supere las 100 K. Guardad los originales en alta resolución.
3.- Las mejores fotografías las iré publicando en el blog, si os apetece y me dejáis, claro.
4.- Como este blog lo lee gente de medio mundo (je, je) no tiene por qué haber exclusivamente fotos del Pirineo. Podéis enviar fotos del lugar donde estéis.
5.- Claro, el premio a la mejor fotografía se sabrá a principios de noviembre, y ya sabéis en qué va a consistir, un increíble fin de semana en un magnífico hotel y bla, bla, bla, bla, bla...

Bueno, quedo a la espera de vuestras imágenes. Salud.

Puestas de sol


Una de las carencias que más nos afectan a quienes vivimos entre montañas en los valles pirenaicos, es la ausencia total de horizonte visual. La montañas ejercen de pared, de pantalla, impidiendo el poder dejar que la vista se pierda. Es lo que tiene el mar, y de lo que carecemos aquí. Pero no está lejos la posibilidad de ver horizonte, de dejar que la mirada se diluya... En Jaca mismo hay unas puestas de sol espectaculares. En toda la Val Ancha y en la Canal de Berdún se pueden admirar paisajes increíbles a ciertas horas del día. O eso, o subimos a la Peña Collarada a ver las puestas de sol ... ;-)

Las fotos son de Antonio y Loreto. Gracias.

2 de octubre de 2006

Buen día


Hace falta, es necesario, que nos dejemos inundar por los colores. Los pequeños momentos de alegría hay que aprovecharlos, y hoy, el día tenía uno de los cielos más hermosos que veo en mucho tiempo. No importa que unos pedacitos de ansiedad dejen rastro. Sí que pienso, sin embargo, que hoy ha sido un buen día. Hoy me he quedado a gusto. Además, he cerrado el hotel un par de horas y me he ido a comer a Etsaut. Porque sí. Y punto.

(...)

Poco a poco me voy dando cuenta de que me gustan las caras, me encantan los retratos. Es quizá el objeto, si se le puede llamar así, más expresivo de cuantos existen. Y un rostro bello, hermoso, es el mejor lienzo que puede pintarse, es la más bonita fotografía que puede tomarse. Despacito, voy buscando por la red, y existen infinidad de imágenes que encuentro de rostros preciosos y sorprendentes. Elijo hoy éste lleno de colorido, de luz. Porque me siento bien. La fotografía es de Sergio Oya.

Rumiando

Mi madre, que es muy moderna, me manda un sms cada día preguntándome cómo estoy. El domingo me vio y captó enseguida que no me iban demasiado bien las cosas. Hoy he recibido más de un sms en ese sentido. Y correos electrónicos. Y llamadas. Jo, todas de ánimo. Gracias.
He estado en Jaca, de bancos. Bien, no voy a dejar de moverme. Quiero acertar, aguantar y salir. He de pasar este trimestre como sea, como pueda. Será difícil. Pero he de hacerlo. Mi cabeza está ocupada en un 80% del tiempo en rumiar soluciones. Y no es plan. Debo reposar, dejar que los pensamientos se vayan, sueñen, disfruten. Debo retomar otros asuntos, otras pasiones, debo recuperar gentes y actividades. No tengo todo el tiempo del mundo. Y lo que sea, debe de ser lo más pronto posible. El miércoles a Pau a seguir buscando. Pero hoy me siento bien. Hoy he puesto varios puntos sobre varias íes. Me hacía falta.

Me gusta el hotel. Me gusta estar aquí.

1 de octubre de 2006

Círculo


Mañana es lunes de nuevo. Mañana deberé otra vez circular de puerta en puerta. A ver quién me atiende, a ver quién quiere entenderme y creerme. Estoy en esto solo, y el círculo se va cerrando. Necesito ese golpe de suerte que realmente nunca existe. Necesito de esa clarividencia, lucidez e inteligencia que probablemente jamás tuve. Y tener la cabeza fría, lo más difícil para mí. No sé ni qué pasos debo dar. Y tampoco tengo mucho tiempo.

Tengo todo abandonado, algunas reponsabilidades, por ejemplo. Pero me es imposible hacer frente a todo. Empieza mañana otra pequeña carrera de fondo que ignoro cómo terminará.

Sobre todo, necesito risas.